El gran objetivo final de este proceso es la puesta en escena en una sala sinfónica de primer nivel, como el Auditorio Miguel Delibes de Valladolid. Allí, músicos profesionales en directo y cantantes solistas llevan el peso de la obra.
El verdadero motor del espectáculo es su gran coro intercolegial: según la sesión, llega a estar compuesto por hasta 500 voces infantiles y juveniles que acompañan la música con frases, gestos y coreografías. Desde el patio de butacas, familiares y amigos disfrutan de un gran espectáculo que destaca por la belleza de su puesta en escena y la profundidad de su mensaje, convirtiéndose en un evento apto y abierto a todos los públicos.
Sergio Merino y Goyo Casado son cristianos comprometidos; Goyo, además, es sacerdote. Ambos aúnan sus facetas de músicos y profesores bajo el lema de su productora: "Donde la música y la fe se encuentran".
Un éxito respaldado por los números.
Lo que comenzó como un sueño se consolido por completo desde el primer año. En la edición actual, participan 150 centros inscritos y 9.000 alumnos procedentes de toda Castilla y León, Santander y Toledo.
Impacto educativo, social y cultural.
A nivel académico, los contenidos musicales se aprovechan en el aula para desarrollar competencias específicas de la asignatura de forma directa y transversal. Al comprometerse con un proyecto común, los alumnos descubren la alegría de formar parte de algo mucho más grande que ellos mismos, su clase o su propio colegio, estrechando lazos y generando sociedad y cultura.


